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Mis desvaríos, ya sean técnicos o de otra índole.
Esta parte la gestiona mi psiquiatra.



La infinita paciencia del hostelero

08:00 am…Toca ir a por mi dosis de cafeína.

 

08:03 am…Hola Sisco…cafelito?

 

-Venga, que no se diga.

 

-¿Todo bien?

 

         -Estresao, como siempre, ya tú sabes.

 

08:05 am…Llega una chica, susurrando con una dulce voz, digna de Hello Kitty saltando entre nubes de color rosa.

 

                -Hola…¿me tomas nota?...Mira, me pones una pulguita de calabacino con queso tierno (calentita por favor), una de queso tierno con tomate (fría) y una de salchichón con queso (calentita…¿OK?)…

 

                -Luego quiero un café solo, un cortado corto (pero cremosito¿OK?) y un cafesito con leche (No muy caliente y sin crema…¿OK?)

 

Yo, mientras, viendo las noticias en el móvil, mirando de reojo a ese espécimen humano.

 

Veo como van marcando los vasos con un rotulador rojo (CL, C, CC) y las pulguitas van llegando, envueltas en sus respectivos papeles.

 

08:09 am…Entonces la tía de la dulce y empalagosa voz, se transforma y saca un billetaco de 50€.

 

                -Mira, de aquí me cobras el café solo y la pulguita de nosequé…2€…¿OK?

 

Toca ir a por cambio…pero en breves segundos está todo en su sitio.

 

                -Y de aquí me cobras el café con leche y la pulguita de nosecuantos…(sacando un billete de 20€)

 

Ya hay cambio, pero dos clientes más así y tocará ir al banco.

 

                -Y luego, de aquí me cobras el resto ¿OK? (Sacando un billete de 10€)

 

Definitivamente, tocará ir a por cambio, o decirles a los clientes habituales que a primera hora vino una impresentable y pagó apenas 6€ de gasto con 80€, dejando la caja casi sin cambio.

 

                -Aquí te dejo el euro de mi café…A pasar buen finde!!!

 

                -Gracias Sisco, pasa buen finde tú también.

 

Gafas

Ayer tocó revisar la vista, por lo que me dirigí a mi óptica de confianza.

Allí me acogí a la oferta molona de 2 gafas por un precio correcto.

 

-Perdón don Xavier, pero su ficha es de 2012 y le puede haber cambiado la graduación. Si se espera un rato, pasará con un óptico y así veremos su correcta graduación.

 

Y en eso pasé el rato, en valorar que los desconocidos me llamen Xavier en lugar de Francesc. (Más fácil, desde luego) y en mirar qué monturas me gustaban más.

Andaba yo probándome gafas a tal velocidad, que me parecía a mi hermana, probándose trapitos en Stradivarius. Y en eso que se aparece ante mí una tremenda morenaza, con pelazo negro, de 1’70m y unas tetas de impresión, enormes, ahí arriba… dirigiéndose a mí por mi nombre fácil.

 

-Xavier, ¿ud tenía que graduarse la vista?

 

En esos momentos mi mente se bloqueó. Tremendísima mujer se dirigía a mí, solicitándome algo.

Y es que juro por mi hijo que intentaba mirarle a los ojos, pero era imposible…Esos pechos eran hipnóticos!!

 

-¿Es ud Xavier?

 

Estoooo, sisisi, pero yo la vista la tengo graduada. Solo espero a que me revisen si me cambió la graduación. Pero vamos, no creo, porque yo lo veo todo perfecto.

Ya no sabía lo que me decía… Estaba colapsado por dos inmensas razones.

 

-Pues yo soy su óptico y vengo a graduarle la vista.

 

En esos momentos, mi sucia mente estaba cavilando si esas mamas eran naturales o siliconadas. Pero claro, sin tocarlas, era imposible saberlo.

Ay la leche…1/2 minuto delante de una mujer y ya quiero tocarle las tetas!!!!
Estoy peor de lo que creía.

 

-¡¡Que si vamos adentro!!

 

Estooooooo, sisisi, vamos. ¿Dónde es esto?...ah!, ahí mismo.

Y se da la vuelta y…Diossss que culo!!!! Ay mi mare, que esta me suelta una ostia!!!

Claro, al ir sin gafas, tenía que acercarme para escanear ese cuerpo diseñado para el pecado (y para la óptica, parece ser) Parecía un obseso. Intenté pensar en mi suegra…y se me pasó todo. Volvía a ser un tipo serio.

 

-Siéntese ahí, deje las gafas aquí, apoye la barbilla y mire al arbolito del fondo.

 

La máquina hizo su trabajo, yo estaba concentrado en el canto del petirrojo del Jardín Canario, salió un papel impreso y la muchacha apartó ese armatoste, pasando a identificar los datos técnicos.

Pero en cuanto se agachó a coger de un cajón, las gafas esas ortopédicas, mi temple se fue de nuevo a tomarporculo.

Diossss que tetas!!!

 

-¿Me permite, don Xavier?


Como no, lo que quieras. (Ahí creo que ya se dio cuenta) Ya está, ya la he cagao y me echa de la tienda. Pero no.

Hicimos las pruebas de rigor. La F, la K, la S, la E, la H…y no recuerdo en que momento, se me pone delante y me dice que mire a su ojo derecho.

 

-Xavier…al ojo. Mire al ojo.

 

Ahora sí que me echa. Pero es que era físicamente imposible. Me concentré en sus pestañas, en su iris…(Y en sus tetas, otra vez) Bffffffffffffffffffffffff

 

-Ahora mire al otro ojo.

 

Hice lo que pude, juro que intenté mirar a los ojos. En fin, ya veremos que tal salen las gafas.

 

-Todo perfecto, Xavier. Ahora, con la nueva graduación lo verá todo mejor.

 

Y se despidió profesionalmente con un “hasta luego, buenas tardes”

Si me hubiera dado un beso, me hubiera pegado a ella y hubiera sabido seguro si eran naturales… Sin duda. Aparte de que le hubiera dado 3, excusando ser de descendencia Holandesa o Alemana.

Afortunadamente y como cabía esperar, todo fue muy correcto y cordial.

 

Y claro, como uno es muy de la coña, lo dejo aquí escrito para que mis amistades se rían de mí y de mis vivencias enfermizas.

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234 Arucas (DIRECTA)

Avatares del día a día me llevaron a tener que usar el deprimente transporte público que sufrimos en la isla.
Así pues, un día que no viene a cuento, me monté en esa guagua a las 19:45 en El Hoyo.
Lo primero que se te ocurre al ver la coletilla (DIRECTA) es que llegarás a tu destino en un espacio de tiempo razonable.
Pues no.
La maldita guagua directa de los cojones te hace un recorrido turístico por las calles de la ciudad.
Frente a la supercomisaría…para.
En Mesa y Lopez…para en dos puntos.
Detrás de la pastelería Boreca…vuelve a parar.
En El Pilar de Guanarteme, frente a la Suzuki…¡¡¡También para!!!
Luego, frente al auditorio…¡¡¡Vuelve a parar!!!!!

Hasta ahora, hizo las mismas paradas que las demás guaguas que van hacia el Norte.
25 putos minutos de paseo por una ciudad apestada de urbanitas con un coche pegado a su puto culo y de huevones y comodonas que dejan tirado su vehículo en doble fila, sin preocuparles una mierda la demás gente.

¡Pero no termina ahí la cosa, no se vayan a creer!
En la Texaco de Tinocas (ahora es Cepsa, pero para quienes vivimos en el Norte, siempre será la Texaco de Tinocas)…Sí, ahí también para.
Antes de salir de la autovía para subir hacia Arucas…también para.
Justito al empezar la subida del Cabildo…¡¡¡Vuelve que te vuelve a paraaaaaaar!!!
Termina la subida y, como no, en la rotonda de Trasmontaña-Cardones…párate otra vez.
Seguimos unos metros, para volver a parar otra putísima vez en El Hornillo, frente al parque de Bomberos de Arucas.
Luego ya entramos en Arucas y hace su penúltima parada…¡¡¡A 100 putos metros de la Estación de Guaguas!!!
Al final…40 putísimos minutos después, llegas a tu destino. ¡¡La Estación de Guaguas de Arucas!!
Casi ¾ de hora para recorrer 16 kms. De los que 9 son de Autovía y 3 de carretera.
Casi ¾ de hora para hacer un recorrido, que en un coche normalito se hace en 15 minutos.

¿Directa?
¡¡Los cojones directa!!

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¡Hola guapo!

Desde hace un tiempo que me mosquea pasear por la calle con mi hijo Cesc.

Y es que hay que tener mucho temple para aguantar según que comentarios.

Ya puedes salir con la bici, caminando, en chándal, empaquetado, afeitado, hecho una mierda, duchado o apestando…Siempre la misma cantinela.

¡¡Hola guapo!!

Así, en singular.

¡¡Con dos cojones!!

¡Qué pasa!...¿Es que ya no hay educación?

A ver chicas…no saben cuanto duelen estos comentarios.

Y es que uno tiene su corazoncito.

A cierta edad, no saben lo que duelen estos comportamientos burdos, zafios y carentes por completo de tacto.

Pueden llamarme sensible, pero estas cosas me sientan fatal.

Voy a dejar de andarme con rodeos y voy a ser directo.

Por favor, chicas…La próxima vez que me vean pasear con Cesc…
¡¡¡Quieren hacer el favor de decirle algo a él!!!

No quiero que crezca con el trauma de tener un papá irresistiblemente guapo.

¡Joder!...¡Que tiene toda la vida por delante!

¿Queda claro?

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Blasfemias...

Blasfemar en voz alta es una práctica relajante.
Cuanto más alto, mejor.
¿Quién no se ha ciscado alguna vez en los putos muertos del anormal hijo de mil padres que se te cruza con su puto coche de mierda sin poner el jodido indicador?
¿Quién no se acordó alguna vez de la cabra que parió al árbitro hijodeputa de turno?
¿Quién no suelta mil blasfemias juntas cuando ve al malnacido del politicucho corrupto de turno en la tele?
Sí, amigas y amigos, blasfemar relaja.
Y si acompañas el mecagoendios con un puñetazo en la mesa, queda todo muy macho. Al igual que cuando le haces la peineta al despojo humano que casi te atropella con su mierdadecoche.
Blasfemar te deja relajadito.

El problema viene cuando sacas a tu hijo de 2 años feliz y contento de la ducha, le pones el pañal entre juegos y bromas y, sin venir a cuento te suelta un:
Ostia puta joder coño.
Así... relajado como cuando te pide que le pongas la Peppa Pig, sin darse una pizca de importancia. Con el mismo tono de voz que cuando te pide que le des más gusanitos, o que quiere más sopa.

Y entonces es cuando te das cuenta que debes moderarte y usar palabros tan cursis como "cáspita, mecachis, caramba, recórcholis...y soplapolleces del estilo.

Así que no me quedan más cojones que moderar mi humor ácido.
Al menos el hablado.
Porque al escribir seguiré ciscándome en la lacra familiar de quien haga falta.

Por cierto... Imma puede ir aplicándose el mismo cuento...que cuando se sube al coche, parece que esté en una partida de Carmaggedon.

Así que la próxima vez que recojamos y ordenemos el salón y, al rato, lo veamos hecho un puto estercolero, en lugar del "macagoenlaputaaaa, otra vez está el salón hecho un puto ascoooooo"
Exclamaremos con voz taimada: "Caray hijo mío, otra vez tienes el salón desordenado???...¡Vamos a recogerlo juntos (otra puta vez) mientras cantamos una canción!"

Fin de la cita.

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