Blasfemias...

Blasfemar en voz alta es una práctica relajante.
Cuanto más alto, mejor.
¿Quién no se ha ciscado alguna vez en los putos muertos del anormal hijo de mil padres que se te cruza con su puto coche de mierda sin poner el jodido indicador?
¿Quién no se acordó alguna vez de la cabra que parió al árbitro hijodeputa de turno?
¿Quién no suelta mil blasfemias juntas cuando ve al malnacido del politicucho corrupto de turno en la tele?
Sí, amigas y amigos, blasfemar relaja.
Y si acompañas el mecagoendios con un puñetazo en la mesa, queda todo muy macho. Al igual que cuando le haces la peineta al despojo humano que casi te atropella con su mierdadecoche.
Blasfemar te deja relajadito.

El problema viene cuando sacas a tu hijo de 2 años feliz y contento de la ducha, le pones el pañal entre juegos y bromas y, sin venir a cuento te suelta un:
Ostia puta joder coño.
Así... relajado como cuando te pide que le pongas la Peppa Pig, sin darse una pizca de importancia. Con el mismo tono de voz que cuando te pide que le des más gusanitos, o que quiere más sopa.

Y entonces es cuando te das cuenta que debes moderarte y usar palabros tan cursis como "cáspita, mecachis, caramba, recórcholis...y soplapolleces del estilo.

Así que no me quedan más cojones que moderar mi humor ácido.
Al menos el hablado.
Porque al escribir seguiré ciscándome en la lacra familiar de quien haga falta.

Por cierto... Imma puede ir aplicándose el mismo cuento...que cuando se sube al coche, parece que esté en una partida de Carmaggedon.

Así que la próxima vez que recojamos y ordenemos el salón y, al rato, lo veamos hecho un puto estercolero, en lugar del "macagoenlaputaaaa, otra vez está el salón hecho un puto ascoooooo"
Exclamaremos con voz taimada: "Caray hijo mío, otra vez tienes el salón desordenado???...¡Vamos a recogerlo juntos (otra puta vez) mientras cantamos una canción!"

Fin de la cita.

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Comentarios: 2
  • #1

    Antonio (martes, 09 septiembre 2014 22:35)

    Cáspitas Sisco, quién te ha visto y quién te ve!!! ; -)

  • #2

    Jomer (miércoles, 10 septiembre 2014 09:35)

    Amadísimo hermano: Que la ira no ciegue tu mente y entorpezca tu lengua con palabros innecesarios. No se puede ir así por la vida, coño, que ya me estás jodiendo con tantas mariconadas. O blanco o negro, pero capulleando, no. Eso sí que no.
    ¿Entendiste, pibe? Pues ala... a cascarla. :)